Un equipo internacional de investigadores ha revelado el descubrimiento de una colosal formación geológica enterrada bajo el manto de hielo de la Antártida Oriental, una estructura que permaneció oculta durante millones de años y que ahora ofrece nuevas claves sobre la historia profunda del planeta. El hallazgo, liderado por el geofísico Egidio Armadillo de la
El estudio identifica una vasta "Provincia de Cuenca en Forma de Abanico de la Antártida Oriental" (EAFBP, por sus siglas en inglés). Esta formación está compuesta por cerca de 30 cuencas interconectadas que se extienden hacia la costa con una disposición radial, abarcando una porción significativa del continente helado. Según los especialistas, esta configuración única se originó a partir de un proceso tectónico denominado extensión rotacional, ocurrido posiblemente antes de la fragmentación del supercontinente
⚙️ Un abanico tectónico bajo el hielo
La identificación de esta estructura fue posible tras un exhaustivo trabajo de reconstrucción topográfica subglacial. Los científicos combinaron datos de radares, estudios sísmicos, mediciones de gravedad y magnetismo, integrando además modelos de "rebote isostático" —el proceso mediante el cual el terreno recupera su elevación al liberarse del peso de los glaciares—.
Al analizar estos mapas reconstruidos, el equipo detectó que las cuencas subglaciales se originan desde un punto común cercano al Polo Sur, expandiéndose hacia afuera de forma similar a un abanico abierto. Este mecanismo tectónico no solo explicaría la formación de estas cuencas, sino que también ofrece una explicación sobre el origen de estructuras montañosas ocultas de gran relevancia, como las montañas subglaciales de
🌍 Impacto en la estabilidad del continente
La relevancia de este hallazgo trasciende el interés geológico histórico. Los científicos señalan que esta antigua zona de debilidad en la corteza terrestre pudo haber facilitado, hace millones de años, la separación tectónica entre la Antártida y Australia. Sin embargo, su influencia es también presente: la topografía del lecho rocoso es el factor determinante que condiciona el flujo y la estabilidad de la gigantesca capa de hielo antártica.
Conocer con precisión la arquitectura de este terreno oculto es fundamental para mejorar las proyecciones climáticas actuales. Dado que el hielo antártico fluye como un glaciar sobre el lecho rocoso, cualquier irregularidad en la base —como las cuencas ahora descubiertas— modifica significativamente la dinámica de desplazamiento del hielo hacia el océano. Este descubrimiento proporciona una nueva ventana al paisaje ancestral del continente, permitiendo a la comunidad científica modelar con mayor exactitud la evolución futura de los hielos ante los cambios ambientales globales.